Spray dryers
ICF Welko

Permite atomizar compuestos líquidos y en slurry con diferentes viscosidades, facilitando el transporte y el procesado

La tecnología de spry drying utiliza boquillas atomizadoras para producir materiales en polvo fino. Estos materiales tienen también un alto grado de fluidez y solubilidad gracias a la forma de las partículas y a una distribución granulométrica muy precisa. Este proceso tiene multitud de aplicaciones en los más diversos sectores industriales como la alimentación, química, farmacia, cerámica y medio ambiente, entre otros.

El material atomizable, líquido o slurry, se dispersa en una fina nube de minúsculas gotas. Estas gotas son producidas mediante un disco rotatorio o una tobera. La nube pulverizada se expande en una cámara de secado cilíndrica donde se le aporta una corriente de aire caliente. Después de permanecer en la cámara durante un cierto tiempo, para una reducción de humedad de las partículas, el polvo generado se recoge o bien directamente en la base de la cámara o bien a través de ciclones y filtros.

Para soluciones con agua, el aire de secado es filtrado en un sistema abierto. Para materiales inflamables o peligrosos, se puede usar nitrógeno en circuito cerrado. De esta manera, todo el solvente se recupera para su reutilización en planta.

En general, la distribución granulométrica de los productos finales es regular y su curva muy ajustada, gracias a un control sencillo y la repetibilidad de los factores de secado. Este proceso de Spray Drying garantiza unos materiales de alta fluidez, solubilidad o dispersabilidad, permitiendo fácilmente su transporte, almacenamiento y procesado.

Boquillas atomizadoras

Los Spray Dryers pueden incorporar diversos atomizadores, bien para procesar cualquier tipo de material, bien para obtener un material final específico, a saber: discos rotatorios de diferentes geometrías y composición, toberas de presión con una sola boquilla, toberas con dos boquillas, toberas con mezcla en línea, nebulizadores ultrasónicos entre otros. Su diseño influye en las propiedades del producto final en términos de tamaño y forma de partícula, distribución granulométrica, porosidad, fluidez entre otras características

 

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