Cribas y colmatación de la malla

Uno de los problemas más habituales en el cribado es la colmatación de las mallas. Entendemos por colmatación el proceso en que el producto que se está cribando o clasificando obtura o ciega las aberturas de las mallas que se utilizan, sean estas metálicas o de materiales sintéticos. Si la malla se colmata o ciega totalmente, deja de ser efectiva y ninguna partícula más fina que la luz o abertura puede pasar a través de la tela. El cribado deja de ser efectivo.

En general hay dos clases de colmatación. La primera es la que se produce cuando la medida (muy cercanas a la luz de malla) y la forma de las partículas (lascas o similares) hacen que algunas de ellas se queden atrapadas en una abertura de malla. Si no se dispone de una vibración adecuada o de un sistema de limpieza automático, con el paso del tiempo más y más aberturas quedan ocupadas por las mencionadas partículas, llegándose a una colmatación total de la malla.

La segunda colmatación es por la agregación de material fino y húmedo en los alambres que forman la tela. El material fino va “creciendo” lentamente hasta ocupar toda la abertura de malla y, con el tiempo, ocupando toda la superficie de esta. En este segundo caso, la solución es más difícil, porque es necesario secar previamente el material para evitar la colmatación. Y el secado puede ser costoso en términos de energía.

Una solución intermedia son las cribas de agitación directa de la mallas. La vibración de 3000 rpm con una amplitud entre 3 y 4 milímetros consigue en gran mesura mantener la limpieza de las mallas y la eficiencia del cribado.